miércoles, 27 de abril de 2011

1/52 RAZONES POR LA CUALES SUFRIÓ Y MURIÓ JESUCRISTO

Primera Razón 
 PARA ABSORBER LA IRA DE DIOS

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”.
Gálatas 3:13

“Dios puso(a Cristo) como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de habar pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”.
Romanos 3:25

“En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”.
1 Juan 4:10

Para iniciar su libro “LA PASIÓN DE JESUCRISTO” dice John Piper - «La pregunta más importante del siglo veintiuno es: ¿Por qué sufrió tanto Jesucristo? Pero nunca veremos esta importancia si dejamos de ir más allá de la causa humana. La respuesta final a la pregunta, ¿Quién crucificó a Jesús? Es: Dios. Esta es una idea asombrosa. Jesús era su Hijo. Y el sufrimiento era insuperable. Pero todo el mensaje de la Biblia lleva a esta conclusión.» [[1]]

Sigue diciendo Piper – «DIOS LO ENCAMINÓ A BIEN. El profeta hebreo Isaías dijo: Fue la voluntad del SEÑOR “…quebrantarlo, sujetándolo a padecimientos” (Is. 53:10). El Nuevo Testamento cristiano dice, “[Dios] no escatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.” (Ro. 8:32). “Dios puso [a Cristo] como propiciación… por su sangre, para ser recibido por fe” (Ro. 3:25).

Pero ¿cómo se relaciona este acto divino con las horribles acciones pecaminosas de los hombres que mataron a Jesús? La respuesta que se da en la Biblia queda expresada en una antigua oración: “Se unieron en esta ciudad contra tu santo hijo Jesús… Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera” (Hch. 4:27-28). La profundidad y el alcance de esta divina soberanía nos dejan sin respiración. Pero es también la clave de nuestra salvación. Dios la planificó, y por intermedio de hombres malvados, gran bien ha venido al mundo. Para parafrasear un pasaje de la Tora judía: Lo que ellos hicieron con malas intenciones, Dios lo hizo con buenas intenciones (Gn. 50:20).

Y puesto que Dios lo hizo con buenas intenciones, debemos para más allá de la cuestión de la causa humana al propósito divino. El tema central de la muerte de Jesús no es la causa, sino el propósito – el significado. El hombre puede concebir esto para bien del mundo. En realidad, los propósitos de Dios para el mundo en la muerte de Jesús son insondables.»[[2]]

Veamos este propósito de Dios al entregar a su hijo bajo el siguiente bosquejo de estudio.
I.       LA IRA DE DIOS
II.     LA IRA DE DIOS FUE APLICADA - NO SUSPENDIDA
III.   LA IRA DE DIOS SÓLO PODÍA SER CALMADA POR UN ACTO DE JUSTICIA, AMOR Y MISERICORDIA

Veamos entonces lo que se quiere dar a entender cuando hablamos de:

I. LA IRA DE DIOS
(Gá. 3:13)

A.      MALDICIÓN QUE PENDE SOBRE LA HUMANIDAD PECADORA

1.         Dice Piper: «Si Dios no fuera justo, no hubiera habido demanda que su Hijo sufriera y muriera. Y si Dios no fuera amoroso, no hubiera habido disposición para que su Hijo sufriera y muriera. Por consiguiente su amor está dispuesto a satisfacer las demandas de la justicia.»[[3]] Gálatas 3:13 dice: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”

2.         Dios es justo y por tanto no puede ocultar el pecado del hombre bajo la alfombra del universo, el siente ira santa contra el pecado y contra el pecador y por esto declara: “Porque la paga del pecado es muerte.” (Ro. 6:23). Así como dice: “El alma que pecare esa morirá.” (Ez. 18:4).

3.         Si esto es así, Dios no puede dejar de castigar el pecado y por ende al hombre pecador, dejar de hacerlo significa aceptar la degradación de Dios, ignominia que amenaza la creencia absoluta en un Dios tres veces Santo (Is. 6:3). 

B.      REALIDAD QUE PESA SOBRE LOS HOMBROS DEL PECADOR

1.         En Juan 3:36 Jesús declara: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Enseñándonos la realidad del hombre pecador.

2.         Dios en su justicia, llevó a su Hijo a la Cruz del Calvario, lo sacrificó por nuestros pecados para cumplir su medida de Justicia. El justo por los injustos para llevarnos a Dios.

3.         Cuando leemos este texto y nos ubicamos en la realidad de nuestra situación ante Dios, considerando la seriedad de nuestro pecado y sus consecuencias, entonces entendemos por qué la Ira de Dios está sobre el hombre pecador.

C.      CREER EN EL HIJO ES EL ÚNICO ANTÍDOTO PARA CALMAR LA IRA DE DIOS QUE PENDE SOBRE NOSOTROS

1.         Este mismo texto nos provee la solución ante la maldición que pende sobre nosotros, el mismo nos asegura que creer en el Hijo calma la Ira de Dios y nos provee protección ante las consecuencias del pecado.

2.         Por el contrario este pasaje asegura al hombre pecador que permanecer en su condición de incredulidad y de no aceptación del regalo de Dios, lo hace merecedor de la Ira divina y por tanto de la ira venidera que ha de ser derramada en todo el mundo.

3.         En el Nuevo Testamento solamente encontramos pasajes que nos enseñan sobre la realidad de nuestra condición y cómo Dios en su amor nos librará de esa ira venidera.
            Romanos 1:18; 2:5; 2:8; 4:15; 5:9; 9:22.
Efesios 2:3; 5:6.
1 Tesalonicenses 1:10; 2:14-16; 5:9.
           
II. LA IRA DE DIOS FUE APLICADA - NO SUSPENDIDA
(Ro. 3:25)

A.      PROPICIACIÓN POR NUESTROS PECADOS

1.         Romanos 3:21-25 haciendo énfasis en el (v. 25) ahora nos dice: Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

                        2.         Esto es lo que se podría definir como PROPICIACIÓN en toda la Biblia. “Cuando se habla de Propiciación, se refiere a calmar la ira de Dios mediante el suministro de un sustituto”. Según Piper: «El sustituto es proporcionado por Dios mismo. El sustituto, Jesucristo, no solo cancela la ira; la absorbe y la traslada de nosotros a sí mismo. Por esto, la ira de Dios es justa, y fue aplicada a Cristo, no suspendida en un acto de injusticia.»[[4]]

                        3.         Es lamentable que tanta gente convierta en trivial el amor de Dios enseñando que Dios pasará por alto el pecado del hombre y que su justicia no ha de ser cumplida en su totalidad. Esto es no entender ni la justicia de Dios ni su gran amor para con nosotros pecadores.

B.      ENTENDIMIENTO DE NUESTRO PECADO

1.         Para comprender el amor de Dios el pecador tiene que tomar en cuenta la seriedad de nuestro pecado y la justicia de su ira contra nosotros, de otra manera nunca entenderemos el plan perfecto de la Salvación de Dios al hombre.

2.         Es por esto que la labor primordial del Espíritu Santo en el hombre pecador es convencerlo de pecado, justicia y juicio como dice el Señor en Juan 16:4-11 - “Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.”

3.         Estamos llamados, no solamente a aceptar nuestro pecado ante Dios, sino a entender y convencernos que no sólo somos pecadores, sino que somos merecedores del infierno eterno por causa de la Ira de Dios.

C.      ARREPENTIMIENTO DE NUESTRO PECADO

1.         La demanda de Dios ante tal situación espiritual del hombre es el arrepentimiento verdadero. Aquí consideramos las palabras del apóstol Pablo frente a los atenienses cuando dijo en Hechos 17:30-31: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

2.         Para que LA IRA DE DIOS SEA APLICADA - NO SUSPENDIDA - y sea IMPUTADA EN NOSOTROS, tenemos que proceder al arrepentimiento, el cual ocurre cuando tenemos una convicción clara de nuestro pecado y lamentamos haber transgredido la ley de Dios y además entendemos la consecuencia de nuestro pecado.

3.         Cuando este momento llega en la vida de todo pecador, entonces la Gracia de Dios es manifestada y recibe la vida eterna prometida por el Creador al pecador arrepentido.

III. LA IRA DE DIOS SÓLO PODÍA SER CALMADA POR UN ACTO DE JUSTICIA, AMOR Y MISERICORDIA (2 Co. 5:21 - 1 Jn. 4:10 - Ti. 3:5)
           
A.      JESUCRISTO FUE ENTREGADO POR UN ACTO DE JUSTICIA

1.         Dios sabía que nadie ni nada podía cumplir con la medida de justicia que demandaba su santidad con respecto al pecado. Solo aquel que no cometió pecado podía entregarse sin pecado para que fuésemos hechos justicia de Dios en él.

2.         El apóstol Pablo lo describe magistralmente en 2 Corintios 5:21 cuando dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

3.         Solamente Nuestro Señor y Salvador Jesucristo calificaba para poder cumplir la medida de justicia de Dios e imputar en su obra salvífica su crédito a todo aquel que tenía deuda legal con Dios por causa de su pecado.

B.      JESUCRISTO FUE ENTREGADO POR UN ACTO DE AMOR

1.         Esta declaración nos muestra que el amor de Dios estuvo y estará presente en cada uno de sus actos. Dios miró al hombre pecador, Dios lo vio en su condición perdida y en este momento ejerció su amor para con el hombre.

2.         Por esto dice Juan 3:16-18: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.8El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

3.         Esta acción de Dios la describe el apóstol Juan como un acto del incomprensible amor de Dios. Dice John Piper: «Pero cuando, por gracia, despertamos a nuestra indignidad, entonces podemos mirar al sufrimiento y la muerte de Cristo y decir: como dice en 1 Juan 4:10 - “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.»[[5]] 

C.      JESUCRISTO FUE ENTREGADO POR UN ACTO DE MISERICORDIA

1.         La misericordia de Dios es el acto por el cual, Dios nos deja de dar lo que realmente merecemos cuando estamos en pecado. Su juicio debe ser inmediato, pero por su misericordia, Dios retrasa el juicio para el hombre pecador.

2.         El Nuevo Testamento está plagado de pasajes que muestran la misericordia divina, entre ellos tenemos a:
Romanos 9:15-16, 18, 23; 11:30-32; 15:9.
            2 Corintios 4:1
            Efesios 2:4
            1 Timoteo 1:13, 16.
            Tito 3:5.

3.         La misericordia de Dios es manifestada muchas veces a través de las enseñanzas del Señor Jesucristo. Mateo 18:23-35 nos enseña principalmente sobre la misericordia del Señor para con nosotros y de la misma manera como nosotros, los que hemos alcanzado misericordia, debemos mostrarnos misericordiosos para aquellos que nos hacen daño.    
     

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

            Ya hemos visto la primera razón por la cual Jesucristo sufrió y murió en la Cruz del Calvario por nosotros.
            Como aplicación, llevemos esta enseñanza a nuestros corazones y entendamos la gran obra de Dios al utilizar a su Único Hijo para calmar su Ira en contra de nuestro pecado y en contra de los pecadores y demos gracias por su inmenso amor por nosotros.                                                                                                                                              


[1]La pasión de Jesucristo, John Piper - Página 11.
[2]La pasión de Jesucristo, John Piper - Página 11.
[3]La pasión de Jesucristo, John Piper - Página 20.
[4]La pasión de Jesucristo, John Piper - Página 21.
[5]La pasión de Jesucristo, John Piper - Página 21.



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