MENSAJES EVANGELÍSTICOS

YO SOY EL PAN DE VIDA

Juan 6:22-71

Para iniciar esta serie de mensajes tenemos que recordar que el mismo Señor Jesucristo ha dicho algo muy particular con respecto al tema que vamos a tratar, en (Jn. 8:58) él ha declarado: “De cierto, de cierto os digo: Antes de que Abraham fuese Yo Soy.” Lo que está haciendo el Señor es declarando que él es el Dios de Moisés, aquel que se presentó ante él en el monte Sinaí y le dijo: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.”

Como vemos en el (v. 22), Juan nos narra lo que sucede al día siguiente de que Jesús camina con Pedro sobre el mar, dirigiéndose a la ciudad de Capernaum, a donde se dirigía a exponer uno de los más grandiosos mensajes sobre su obra redentora.

            En esta ocasión, Jesús se presenta delante de los suyos como aquel único ser que puede saciar el vacío espiritual que todos tenemos; y, al mismo tiempo, da a conocer cómo él puede satisfacer al hombre cuando hace su voluntad, expresada en su Palabra.

            Todos los hombres quieren ser satisfechos, pero no todos quieren hacer caso a la voluntad de Dios para ellos, por lo que ésta es la razón por la que hay tantas personas vacías e insatisfechas dentro de la humanidad.

            Es necesario que hagamos un paro en nuestras vidas y que busquemos con vehemencia la voluntad de Dios para nosotros y que estemos dispuestos a aceptarle, para así poder decir: De cierto que Jesús satisface cada corazón.

            En esta mañana veremos tres interesantes aspectos con respecto a la satisfacción personal e individual de cada hombre en el orden espiritual, pues como notamos en el texto, cada uno de aquellos de los que fueron alimentados materialmente, ahora buscaban a Jesús pero no para lo espiritual, sino para lo material, lo cual no satisface.

            Veamos:
I.     Su Provisión - Cristo
II.    Su Petición - Creer
III.   Su Bendición - Satisfacer

            Cuando conocemos estas verdades y las aceptamos conforme a su voluntad, no hay más nada que desear porque nuestra alma ha quedado plenamente satisfecha.

            Podremos decir como Pedro: ¿A quien iremos? Tu tienes palabras de vida eterna.

            Es interesante analizar el carácter inmutable de Dios y, más que todo, conocer que sus palabras son eternas e invariables, aunque el hombre ha querido siempre distorsionarlas; pero la realidad es que Dios ya ha hablado a los hombres, y no oiremos otra voz que no sea la que Dios nos ha declarado.

Veamos, pues, lo que él ha dicho con respecto a:
I. SU PROVISIÓN: JESÚS
(Jn. 6:25-38)

A.      ES UNA PROVISIÓN QUE HA VENIDO DE DIOS


1.         Así como los hombres tienen necesidades físicas, Dios nos recuerda que también tenemos necesidades espirituales. En  (Jn. 6:25-26) Jesús mismo reclama a todos aquellos que sólo buscaban para lo material, su necesidad de buscar lo espiritual.

2.         Es importante que sepamos diferenciar el efecto de ambas realidades, por el hecho de que muy comúnmente confundimos las necesidades físicas con nuestra necesidad espiritual. El Señor nos manda a esforzarnos por trabajar para alcanzar esta última. Dios nos llama ahora a trabajar,No por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”  (v. 27)

3.         El Señor nos declara que él nos ha concedido una comida espiritual que Dios mismo ha señalado, como la comida que a vida eterna permanece. Además agrega: “la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.” El propósito de Jesús al hacer esta petición era llevar a los oyentes a declarar su propia necesidad, como hicieron en el (v. 28).

B.      ESTA PROVISIÓN ES ESPIRITUAL Y NO ES COMPARABLE CON LA TERRENAL

1.         Jesús declara una gran diferencia en cuanto al origen de la provisión que él ofrece. Ya vimos que él dijo que esta provisión vendrá a través de él y ahora declara en el (v. 29): “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”

2.         Lo que recibimos a través de los hombres sólo puede satisfacer nuestras necesidades físicas; pero lo que recibimos de Dios es lo único que satisface nuestra necesidad espiritual. Esto es lo que Jesús viene a declarar cuando oye que los judíos allí presente le demandan señal para creer, leamos (Jn. 6:30-33).

3.         Esta provisión tiene que ser anhelada por el hombre, no pensando en satisfacer su carne, sino su espíritu. El hombre tiene que entender que conocer y probar la provisión de Dios para vida eterna, es un privilegio y no algo que podemos menospreciar (v. 34).
                                                             
DIFERENCIA ENTRE EL PAN MATERIAL Y EL PAN ESPIRITUAL
EL MANA
EL PAN DEL CIELO
Creado en el desierto
Desciende del cielo
(vv. 33, 38, 41, 42, 50, 51, 58)
Para los judíos
Para todo el mundo (v. 33)
Debía ser tomado cada día
Tomado una sola vez (v. 35)
Era materia muerta
Es un organismo vivo (v. 51a)
Era alimento temporal
Es alimento eterno (vv. 49-50)


C.      ESTA PROVISIÓN ES ÚNICA, Y SE LLAMA JESÚS

1.         El mismo Jesús ahora declara: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mi cree, no tendrá sed jamás.” Frente a la petición de los hombres que allí se encontraban, Jesús ahora hace una tremenda declaración.

2.         Él declara que esta provisión es efectiva porque no proviene de su humanidad, sino de su Divinidad y, por tanto, el Padre es quien lo provee, por lo tanto, todos debemos poner atención e interés en recibir lo que él está poniendo a nuestro servicio.

3.         Él declara que el éxito de la provisión que ahora puede ofrecer está, en el hecho de que él fue obediente a la voluntad divina  como dice (Jn. 6:37-38): “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Por que he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Aquí se plantea que lo más importante no sólo es saber lo que Dios ha provisto para nuestra salvación, sino lo que debemos hacer los hombres para obtener esta provisión de Dios y ser saciados espiritual y eternamente.

Conozcamos, pues:
II. SU PETICIÓN: C R E E R
(Jn. 6:39-59)
                           

A.      LA VOLUNTAD PERCEPTIVA DE DIOS HACIA CRISTO


1.         Antes de Dios exigirle al hombre que aceptara su voluntad, se exigió a sí mismo aceptar su propia voluntad. Podemos recordar lo que él mismo declaró en (Jn. 4:34), Jesús dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.”

2.         Asimismo él declaró que su enseñanza no era suya refiriéndose a su condición de hombre, sino que esta enseñanza provenía de su condición de Dios, por tanto declaró que todo el que la quisiera comprobar, sabría su procedencia como más luego declararía en (Jn. 7:16-18).

3.         La voluntad perceptiva de Dios hacia Cristo es manifestada por lo que Jesús mismo declaró en (Jn. 6:39): “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió; que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.” Aquí vemos como el Señor nos revela lo que Dios desea que nosotros hagamos con Cristo. Sepamos que la obediencia de Cristo, nos da fe para creer en su obra.

Veamos entonces:

B.      LA VOLUNTAD PERCEPTIVA DE DIOS HACIA EL HOMBRE


1.         El versículo 40 nos dice ahora: “Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” Ahora si tenemos una tremenda oferta de aquel quien se autoproclamó como el Pan de Vida. En este momento se ofrece como la garantía para resucitar a los  que crean en el poder de su voluntad.
                       
2.         Está claro que lo que Dios desea del hombre es: “Que nosotros creamos que su Hijo Jesucristo es el único que puede saciar nuestro corazón porque solo él ha descendido del cielo y es el único que puede dar vida a los que estamos muertos en nuestros delitos y pecados.” Dios desea que los hombres confiemos en el poder que reside en su Hijo Jesús.
                       
3.         Este versículo nos enseña que lo que Dios ofrece para beneficio del hombre, por la obra de su Hijo, es un beneficio seguro y eterno, por esto Jesús mismo lo define como “La vida eterna y resurrección.”

C.      LA PETICIÓN DE DIOS ES, POR TANTO, CREER

1.         La palabra creer se puede traducir como “CONFIAR”, Dios desea que nosotros nos abandonemos en sus manos y confiemos que en sus manos seremos satisfechos plenamente y sin lugar a ningún temor.

2.         Poner la confianza en Cristo es la clave de la salvación del hombre, como dice (Jn. 6:41-59) aún cuando los judíos discutían y acusaban a Jesús de toda clase de cosas, él respondió: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.”

3.                  Ingerir espiritualmente en nuestro corazón, por la fe, la obra de Cristo, es la clave de la victoria sobre el pecado y de la salvación de nuestra alma del infierno eterno. Notemos como Jesús mismo insiste en esto en los (vv. 47, 48) cuando dice: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida.”

4.         Para muchos, ciertamente, decir que han de comer la carne del Hijo del Hombre y han de beber su sangre, es locura porque no pueden aceptar con sencillez la obra de Cristo como lo hacen los niños, deponiendo su orgullo y su insensatez; pero la realidad es que sólo el que hace la voluntad de Dios e ingiere a Cristo en su alma, por fe, recibirá la salvación y vida eterna (Jn. 6:54-56).

III. LA BENDICIÓN:  S A T I S F A C E R
(Jn. 6:60-71)

A.      SU BENDICIÓN ES PARA AQUELLOS QUE PIENSAN ESPIRITUALMENTE

1.         Vemos que cuando el hombre oye estas enseñanzas, sino tiene la Gracia de Dios, las rechaza por naturaleza propia. Es aquí cuando los discípulos mismos declararon que lo que habían oído era algo irresistible por el hombre natural, ya que lo que allí se había hablado era netamente espiritual, por esto había que discernirlo espiritualmente (Jn. 6:60-61).

2.         Muchos son los que dicen seguir a Cristo, pero no todos están dispuestos a aceptar su voluntad. Por esto dijo el Señor a aquellos que lo seguían: “¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre subir adonde estaba primero?”

3.         El Señor advierte nuevamente que estas cosas se han de discernir espiritualmente, porque es el espíritu el que da vida, ya que la carne de nada aprovecha, por esto nos declara que la satisfacción espiritual solo viene de Dios (Jn. 6:63).

B.      SU BENDICIÓN NO ES ACEPTADA POR TODOS


1.         Lamentablemente, vemos aquí como el mismo Señor declara que no todos aceptan sus demandas; muchos, aunque le siguen o dicen creer en él, no están en la disposición de aceptarle a él como Señor de sus vidas y al final le negarán (Jn. 6:64).

2.         Para ser de él, tenemos que saber que sólo el Padre tiene potestad de llevarnos hacia él (Jn. 6:65-66). En este (v.65) apunta: “Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.” Dejando claro que la salvación es por Gracia y nadie, por más que se afane o desee podrá alterar la voluntad de Dios.

3.         Muchos, cuando comprenden las demandas de él, vuelven atrás y ya no quieren andar con él. Estos desgraciadamente no han gustado de la benignidad del Señor. Estos no conocen ni tendrán la oportunidad de ver el reino de los cielos, por el hecho de haber negado al Santo de los Santos.

C.      SU BENDICIÓN ES SATISFACCIÓN A TODO AQUEL QUE CREE

1.         El Señor quería en este momento comprobar la fe de los suyos, y les preguntó: “¿Quieres acaso iros también vosotros? Esta fue una fuerte y tremenda pregunta que tomó de sorpresa a todos sus discípulos.

2.         Ahora los que estaban a su lado tendrían que responder ante el cuestionamiento del Señor. Estos tenían que identificarse con lo que Jesús había dicho o tendrían que apartarse de él. Pero los suyos declararon a través del apóstol Pedro la realidad de un corazón satisfecho, Pedro dijo: “¿A quien iremos? Tu tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

3.         Los suyos confiesan cual era la clave de su satisfacción y agregaron según el (v. 69): “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente.” Ya no había más nada que decir, ni más que preguntar. Los que habían creído estaban satisfechos y habían depositado toda su confianza en Jesús y en su obra redentora. Él es el Pan de Vida y todo aquel que lo ingiere, será satisfecho.
CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

Concluimos, dando acciones de gracias a Dios, porque por su misericordia, hemos recibido de él la vida eterna y la promesa de la resurrección, sabiendo que un día, cuando él lo determine así, estaremos en sus brazos y gozaremos de la patria celestial. Hoy estamos satisfechos en Cristo, porque por su Gracia hemos ingerido su carne y hemos tomado su sangre para salvación y vida eterna.

                                                                                               

YO SOY LA LUZ DEL MUNDO

Juan 8:12-20

Cuando Jesús se proclamó como la luz del mundo, los fariseos inmediatamente respondieron “Tu testimonio no es verdadero” (Jn. 8:13). De acuerdo con las leyes que hablaban sobre los maestros, ningún hombre podía dar testimonio de sí mismo. La ley requería que este asunto sólo podía ser verificado en presencia de dos o más testigos (Jn. 8:17, Nm. 35:30; Dt. 17:6; 19:15; Mt. 18:16; 2 Co. 13:1; 1 Ti. 5:19). Cuando los fariseos le dijeron a Jesús que su testimonio no era verdadero, utilizaron la expresión griega Auk Alethes, que significa que su testimonio no era aplicable a ese caso.

Sabemos por 1 Juan 1:5-6 que Dios es luz y no hay tinieblas en él: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad”. Cuánta diferencia hay en estas palabras con respecto a la realidad religiosa que nos rodea, ya que todo el mundo dice estar en comunión con Dios, y sin embargo con sus hechos lo niegan.

Esto no es nuevo, ya que a través de la historia podemos constatar que el hombre, aún en el nombre de Dios, ha hecho muchas barbaridades a sus propios semejantes ya que los mayores crímenes de la humanidad se han cometido en el nombre de Dios:

Jesús:            Fue crucificado en el nombre de Dios;
          Esteban: (Hch. 7:52-60) Fue apedreado en defensa de la ley y del templo de Dios.
          La Santa Inquisición: Fue una de las matanzas más crueles de la historia, y la causa de las muertes era poseer una Biblia y negar la infalibilidad papal. A los inquisidores se les llamaba: Domini-Canes = Perros De Dios
          La Colonización De América: Daré cita de la solicitud de la bula papal hecha por el Rey Fernando el católico, en el 1508, mientras transcurría la edad media Porque en cosa tan santa y tan necesaria como es la dicha empresa contra infieles, no querríamos que faltase alguna de las que más la pueden justificar; querríamos que procúraseles ganar de nuestro santo padre una bula en que generalmente declarase la dicha guerra contra los infieles y diese a nosotros todo lo que con ayuda de dios nuestro señor conquistásemos de la tierra de los infieles”. Y esta concesión se les dio a los reyes católicos para exterminar a los indios.
          La Matanza Judía: Fue aceptada por todos los religiosos del tiempo de Hitler, ya que nunca los religiosos levantaron protesta contra esta mano sanguinaria. ¡Judíos!, ¡Escúpanlos, Ellos Mataron a Cristo!
Nuestros Propios Países: En el tiempo en que los tiranos torturaban a los que luchaban por la libertad, los religiosos tomaban copas de vino con los tiranos.

Ahora Jesús dice: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Para entender las palabras de Jesús, es necesario verlo a través del bosquejo siguiente:

I.    JESÚS ES LA LUZ DEL MUNDO

II.   UN CONTRASTE ENTRE LA LUZ Y LAS TINIEBLAS   
III. JESÚS Y SU TESTIMONIO COMO LUZ DEL MUNDO

Iniciemos el estudio viendo primeramente:

I. YO SOY LA LUZ DEL MUNDO

(Jn. 8:12)

A.          JESÚS SE AUTODENOMINA COMO LA LUZ DEL MUNDO

1.         En el inicio de esta porción, vemos a Jesús haciendo la segunda de las siete veces en que se autoproclama como “EL YO SOY” del Antiguo Testamento. Ahora declara: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

2.         Ya en Juan 1:4-5 el apóstol Juan hace referencia de Jesús diciendo: “En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”. Declarando con esto que Jesús era aquel de quien se había profetizado como el dador de la luz espiritual para los pecadores.

3.         Es interesante ver que Jesús se constituye como aquel único por el cual podremos ver la luz. Él era la única esperanza del mundo que estaba sumergido en el pecado y por tanto camino al infierno. Estar en luz y arrimarse a la luz era sinónimo de estar en santidad delante de Dios. 
B.      JESÚS ASEGURA LA LUZ AL QUE LE SIGUE

1.         Es el Salmo 119:105 que nos dice: “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino”. Jesús es la Palabra de Dios encarnada, él por tanto era la lámpara que emite la luz necesaria para alumbrar el camino por el cual llegamos a la gloria eterna.

2.         También Jesús agrega algo particular a su declaración cuando nos dice: “…el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Es interesante notar que Jesús se convierte en el faro seguro en una noche de tempestad, y no hay seguridad fuera de él. La única forma que iremos por esta vida hasta la eternidad sin tener tropiezo, es estando al amparo de su luz.

3.                  Ya más tarde Jesús también ofrecería una explicación de lo que significa estar bajo el amparo del Padre de luz. Si leemos Juan 12:35-36 veremos que dice: “Entonces Jesús le dijo: Aún por un poco esta la luz entre vosotros; Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; Porque el que anda en tinieblas, no sabe a donde va. Entre tanto que tenéis luz, creed en la luz para que seáis hijos de luz”.
C.      JESÚS OFRECE LA LUZ DE LA VIDA
1.                  “…el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Aquí vemos que no solo Jesús ofrece ausencia de tinieblas para el que se ampara en su luz, sino que ofrece la luz de la vida. La indicación del término La luz de la vida indica que aquel que se ampara en la luz tiene vida, porque está apegado a Dios.

2.         Es aquí cuando toma sentido Juan 1:4 cuando dice acerca del Verbo: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Por tanto, no hay ofrecimiento más hermoso para un ser humano que obtener la luz de la vida cuando sabemos que este mundo está en tinieblas, dominado por Satanás y, por tanto, en muerte, lo que implica la separación total de Dios.
3.         El estar con Dios nos asegura estar en luz, así lo plantea el apóstol Jn. en su primera epístola, en 1 Juan 1:5: “…Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él”. Esto trae a la mente los días de Moisés, donde solamente aquellos que estaban dentro del campamento podían guiarse de la columna de fuego en la noche, para ser alumbrados en las tinieblas del desierto. Por tanto, el mejor momento para hacer esta referencia era durante la fiesta de los Tabernáculos.

II. UN CONTRASTE ENTRE LA LUZ Y LAS TINIEBLAS
(Jn. 8:12)
A.      LAS CARACTERÍSTICAS DE AMBAS REALIDADES
1.         En este momento es necesario hacer un contraste entre la luz y las tinieblas y asimismo explicar en que consisten sus diferencias.

LA LUZ
LAS TINIEBLAS
ILUSTRACIÓN
Es manifiesta
Ocultan
Esconden lo feo
Declara la verdad
Engañan
De noche todos los gatos son negros
Es intensa
Son densas
Deslumbra el paso de una a otra
Atrae
Desconcierta
Pesca nocturna
Alegra
Angustia
El pueblo en los apagones
Es la suma de colores
Es ausencia de color
Arco iris
Es visión
Es ceguera
Inseguridad
Es verdad
Es mentira
Esto está oscuro, acláramelo
Es vida
Es muerte
Dio a luz

B.      CONSIDERACIÓN DE AMBAS REALIDADES

1.                  Como hemos visto aquí, el Señor ha querido establecer la realidad de las diferencias que hay entre andar en luz y andar en tinieblas. No fue de hecho una casualidad que Dios decidiera manifestarse a Israel por su paso por el desierto a través de una nube de humo en el día y una columna de fuego en la noche para que su pueblo fuese por donde él le guiase.

2.                  Cuando el Señor establece por tanto que el que no está en luz, anda en las tinieblas, está declarando que la existencia de una elimina la otra. En Juan 3:20-21 también nos dijo: “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, par que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, par que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios”.

3.         Dios es luz y como luz que es, hiere más las tinieblas cuanto más densas estas son. Estemos claros que no hay compatibilidad entre la una y la otra; “O se está en la luz, o se está en tinieblas” (2 Co. 6:14), pues para Dios no hay términos medios. En este texto, el apóstol Pablo dice: “Porque, ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia y que comunión la luz con las tinieblas, y que concordia Cristo con Belial y que parte el creyente con el incrédulo?”

C.      AMBAS REALIDADES SE HACEN MANIFIESTAS

1.         El Señor está dejando claro entonces, quien es de cada bando, él sabe que él es la luz del mundo y por esto está del lado de Dios, por tanto, el que está en contra de él, está en las tinieblas y no tiene acceso a la luz que ha venido a este mundo, queriendo decir con esto que todos los que a él se enfrentaban estaban alejados de Dios.

2.         Sobre esta verdad, Jesús ha declarado todo lo que el mundo tiene que saber de él. Él ha establecido la diferencia entre andar con él y andar fuera de él. Por tanto, ahora no hay lugar a discusión, más sin embargo las falsas lumbreras de Israel arremeten contra él.

3.         Ahora bien, él ha establecido la diferencia entre los que están en luz y los que están en tinieblas y ha dicho que las obras de cada uno identificarán donde nos encontramos como también apunta Isaías 5:8-30 cuando habla de los Ayes de los malvados.

Veamos, pues, lo que la Palabra nos dice con respecto a la reacción de los malvados:

III. JESÚS Y SU TESTIMONIO COMO LUZ DEL MUNDO

(Jn. 8:13-20)
        
A.      SU TESTIMONIO FRENTE A LOS QUE ESTABAN EN LAS TINIEBLAS

1.         En estos próximos versículos, encontramos la reacción de los enemigos de Jesús ante la declaración que él ha hecho. Ahora ellos reclaman su derecho basado en Deuteronomio 19:15 concerniente a que nadie debe dar testimonio de sí mismo, no recordando que ya Jn. el Bautista, sus obras, el Padre, las Escrituras y Moisés, habían hablado de él.

2.         Vemos en el (v. 13) cuando le dicen a Jesús: “Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero”. Ellos evidentemente estaban proyectando su pecado hacia Cristo. Por esto, el mismo Jesús les llamaría hijos del diablo en (Jn. 8:43-44), quien es el verdadero padre de mentira y padre de aquellos quienes le acusaban.

3.         Estos hijos del diablo, eran usados por Satanás mismo y todo lo que deseaban era sobresalir y minimizar el testimonio de Jesús. Trayendo confusión mezclaban la verdad de la Palabra con la mentira de sus corazones. Lo que ellos citaban era cierto, pero lo que no era cierto era que Jesús hablaba solo de él mismo ya que como hemos visto, fueron muchos que antes testificaron de él.

B.      SU TESTIMONIO ES EL TESTIMONIO DEL PADRE

1.         En el (v. 18) Jesús hace una declaración que dejaría sin respiración a los fariseos que le enfrentaban cuando dijo: “Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí”. Jesús sabía lo que estaba diciendo, él efectivamente está recordándoles el momento en que fue bautizado y el Padre declaró que él era su Hijo amado como nos declara Mateo 3:17.

2.         Es por esta causa que el argumento basado en la Ley de Moisés y contenido en Deuteronomio 19:15 aquí no se aplicaba, pues mejor que el testimonio de dos hombres, era el testimonio de él y del mismo Dios, quién ya había testificado de él.

3.         Cuando Jesús da esta explicación, de inmediato recibe de ellos un cuestionamiento, “¿Dónde está tú Padre?” como queriendo hacer ver que quien ellos creían que era su padre, no tenía ningún tipo de relevancia dentro de la sociedad judía, pues ellos se referían a José el esposo de María, quién para ellos había aceptado a una fornicaria como esposa (8:41).

C.      SU CONCLUSIÓN LES EXCLUYÓ DE LA LUZ VERDADERA

1.                  Para concluir, Jesús se refiere a la ignorancia que ellos tenían de su verdadero origen. En el (v. 19) declara: “Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”. Dándoles a entender que ellos estaban perdidos en la oscuridad de su pecado.

2.                  La ignorancia de este pueblo no les daba facultad para conocer lo que tantas veces las Escrituras habían declarado sobre el Mesías, ellos estaban en oscuridad y la Luz de Dios no les había resplandecido en sus corazones. Su pecado les mantenía lejos de la Luz y por esto estaban de espalda a la Verdad.

3.                  Satanás había cegado su entendimiento y por esto no podían conocer que el testimonio de Jesús era verdadero y que su Padre era Dios. No habían tenido el privilegio de ver lo que los gentiles verían a la predicación de Pablo, como él dijo en Hechos 26:16-18, cuando dio su testimonio de conversión: “Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti. Librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que:
1.      Abras sus ojos;
2.      Se conviertan de las tinieblas a la luz;
3.      Se conviertan de la potestad de Satanás a Dios;
4.      Reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecado y herencia entre los santificados”.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
          El pasaje termina así: “Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora”.
Esta conclusión nos muestra que los planes de Dios son manifestados en su Palabra y nadie ni nada los podrá frustrar, por esto, vemos que los fariseos no pudieron salirse con la suya, Jesús mismo les explicó por qué. Él era el Hijo de Dios y su Padre estaba en control de su vida y ministerio. La pena era que ellos no podían ver la Luz que él proyectaba para que ellos pudiesen conocer al Padre.
Recordemos aquí lo que dice Juan 1:18 - “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.

YO SOY LA PUERTA
Juan 10:1-10

            El pastoreo de rebaños era una parte importante de la cultura en los tiempos bíblicos. A menudo, la riqueza de un hombre estaba determinada por el tamaño del rebaño que poseía. Gran parte de la economía, a lo largo de la historia bíblica de Israel, dependía en gran manera de esta industria. Además del papel preponderante de las ovejas en la adoración del Antiguo Testamento, los judíos también identificaban al Señor como “El pastor de Israel(Sal. 80:1, 23:1); y se llamaban a sí mismos como Ovejas de su prado(Sal. 74:1; 79:13; 100:3).

            Los pastores fueron los primeros en adorar a Cristo en el momento de su nacimiento, cuando les fue anunciado por los ángeles (Lc. 2:15-18). Sin lugar a dudas, durante su crecimiento, Cristo muchas veces encontró pastores guiando sus rebaños por los campos. De la manera como un buen maestro trataría de relacionar nuevas verdades con verdades conocidas, era de esperar que el Maestro de maestros usara las escenas familiares del pastoreo, a medida que enseñaba en la ciudad de Jerusalén.

            La puerta es uno de los elementos más ilustrativos que encontramos en la Palabra de Dios para destacar la importancia y necesidad que tiene el hombre de tomar una decisión para poder entrar en el reino de los cielos. Cierto es que cuando hablamos de una puerta, de inmediato viene a nuestra mente el hecho de saber que tenemos que ENTRAR o NO ENTRAR por ella.

            En Mateo 7:13, se usa este elemento (la puerta) como una ilustración respecto a la salvación, donde no sólo se nos invita a entrar sino que se nos define aún la cualidad principal de la misma, cuando dice: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

            Es una realidad patente en las Sagradas Escrituras, el hecho de la invitación hecha por nuestro Señor a todos los hombres de la tierra, y queramos o no queramos aceptar su voluntad, es no menos cierto que su voluntad no se va a invalidar por el hecho de que algún hombre no quiera reconocerla como real.
            En este pasaje vemos que la invitación está hecha a todo hombre; más ahora, en el pasaje que vamos a estudiar, el mismo Jesús se declara y dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

            Bajo esta declaración, es importante que cada uno de nosotros analice con detalle cuál es la realidad de las cosas y cuál es la voluntad de Dios, con el propósito de hacerla.

Veamos, en primer lugar, la declaración:
I. YO SOY LA PUERTA

A.      LA PUERTA ES UNA NECESIDAD

1.         ¿Qué hubiera sido del hombre si nunca hubiéramos tenido una puerta de acceso a Dios? De cierto que nunca hubiéramos podido entrar a la salvación.

2.         El profeta Isaías profetiza sobre esta promesa en Isaías 26:2-4: “Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.”

3.         La puerta, pues, es y será siempre una necesidad para el hombre pecador, ya que donde está Dios no podemos estar nosotros, a menos que antes traspasemos la puerta de la justificación.

B.      LA PUERTA EXPRESA SINGULARIDAD

1.         Es una utopía y necedad del hombre, cuando leyendo esta declaración dice: Todas las puertas llevan al cielo, no alcanzando a comprender que el Señor dice: “Yo soy la puerta, indicando con este artículo la singularidad de la expresión.

2.         Muchas veces lo declara nuestro Salvador, cuando nos ha dicho en 1 Timoteo 2:5 - “Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre
3.         ¿Por qué entonces el hombre se cansa buscando en tantas puertas diferentes?

Veamos que:
C.      LA PUERTA EXPRESA PERSONALIDAD

1.         El mismo dice: Yo soy la puerta”. Es interesante analizar ahora esta expresión preguntándonos, ¿Para qué sirve una puerta?

2.         Es una realidad que una puerta sólo sirve para entrar, sabiendo que todos nosotros estamos fuera y pretendemos entrar en el reino de los cielos.

3.         Ahora bien, él dice: “Yo soy la puerta, como elemento al cual nos debemos dirigir para entrar. Me pregunto, el Señor no dice:
·         ¿Yo soy la religión?
·         ¿Yo soy las ceremonias?
·         ¿Yo soy las buenas obras?
·         ¿Yo soy... ?
Nadie necesita otra cosa, que no sea entrar por él. La puerta es una persona, no una cosa.

Veamos nuestro siguiente punto, y analicemos la actitud de:
II. LOS USUARIOS DE LA PUERTA

A.      LOS USUARIOS TIENEN QUE RECONOCER SU NECESIDAD

1.         El texto nos dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare...” Las condiciones de Dios son tajantes e inmutables.

2.         Recordemos Apocalipsis 21:25-27, “Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación o mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” Los que primero hayan pasado por la puerta.
                       
3.         Todo usuario, en este caso oveja del redil, tiene que reconocer que esa puerta da acceso al redil, para ser salvo y luego salida para obtener el alimento que se le da a las ovejas verdaderas. Por tanto, todo aquel que pretende ser usuario, tiene que reconocer en Cristo la entrada al cielo y la salida del mundo. 

B.      LOS USUARIOS NO PUEDEN SER SOLO ESPECTADORES

1.         Los que pretenden entrar en el redil de las ovejas, no solo permanecerán observando o tocando o rodeando la puerta, sino que tienen necesariamente que traspasar la puerta.

2.         Es una realidad el hecho de que los usuarios tienen que disponerse a entrar por ella y a experimentar la transformación de sus almas.

3.         Ellos van a dejar de ser espectadores para convertirse en usuarios.

C.      LOS USUARIOS TIENEN QUE TRASPASAR LA PUERTA

1.         Hemos declarado que para ser usuarios, no podemos ser pasivos y permanecer fuera argumentando que podemos entrar sin traspasar la puerta, sino que tenemos que actuar, poner en acción la fe.

2.         Desde afuera yo tengo que reconocer que debo traspasar la puerta, si tengo fe verdadera; entonces, lo lógico es que yo ponga acción a mi fe y traspase la puerta.

3.         Si no traspaso la puerta como ella misma me ordena, entonces mi fe es vana y falsa, y nunca seré usuario de la misma, ni tampoco gozaré de los privilegios del usuario. 

Veamos cuáles son:
III. LOS PRIVILEGIOS DEL USUARIO

          A.      EL USUARIO TENDRA SALVACIÓN
1.         El primero de los privilegios de todo aquel que se constituya en usuario será la salvación. Dice el texto: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo...”

2.         Es innegable la gran promesa de Jesús en este pasaje: “Será salvo”

3.         Me pregunto, ¿por qué el hombre niega que puede ser salvo, si Jesús es tan claro con lo que ofrece? Lo único que pienso es que muchos, al no querer creer, en vez de reconocer su falta de fe, niegan el poder de Jesús de cumplir su promesa.

B.      EL USUARIO TENDRA LIBERTAD

1.         El texto nos dice: “...Y entrará, y saldrá...” Cuando traspasamos la puerta, no traspasamos la puerta de una prisión sino precisamente la puerta que nos libra de la esclavitud del pecado.

2.         Luego de traspasarla, tenemos libre acceso para entrar y suplicar, protegerse, tener comunión, instrucción, gozo; y, también, para salir para servir y traer a otros a este hermoso redil.

3.         “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”, dijo el mismo Jesús.

C.      EL USUARIO TENDRA ALIMENTO

1.         Termina el texto: “...Y hallará pastos.” Jesús le ofrece al usuario pastos. Es interesante que Jesús indica en esta porción no sólo el privilegio del usuario en la eternidad, sino su privilegio aquí en la tierra ya que él, como el buen pastor, llevará a su oveja a deleitarse de los mejores pastos.

2.         Jesús ofrece una vida llena de satisfacción a todo aquel que cree y traspasa la puerta. Recordemos cuando dice (Jn. 6:35), “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.”

3.         Nunca más tendremos sed Espiritual.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

Para concluir debemos citar lo que nos dice el Salmo 118:20-25:
“Esta es puerta de Jehová; por ella entrarán los justos.
Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salvación.
La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo.
De parte de Jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos.
Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.
Oh, Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, Oh, Jehová, que nos hagas prosperar ahora”.

JESÚS, EL BUEN PASTOR
Juan 10:11-41

Siguiendo las enseñanzas de Jesús, entramos hoy al desarrollo de su labor como Buen Pastor.

Los fariseos no formaban parte del plan ordenado por Dios para el liderazgo de Israel. El oficio de los sacerdotes había sido señalado por Dios para que fueran los líderes espirituales y maestros de la nación. Como los asalariados (v. 12), los sacerdotes eran los guardianes legítimos de las ovejas, en ausencia del pastor.

Lamentablemente, como el asalariado (v. 13) el sacerdote había renunciado a su responsabilidad. El acercamiento del lobo es identificado por el ladrón y salteador mencionados anteriormente. Nótese la identidad de las personas o grupos a que se hace alusión aquí:

OFICIO
RELACIÓN CON LA OVEJA
PROPÓSITO
PERSONA
Portero
Cuidado
Puerta abierta a Cristo
Juan el Bautista
Pastor
Propietario
Guiar (10:3)      Alimentar (10:9)
Dar su vida por las ovejas (10:11; 15:17)
Cristo

Ladrón y Salteador
Ratero
Robar y matar
Fariseos (los judíos)
Lobo
Enemigo         
Destruir
Satanás
Asalariado
Guardián legal
Propio interés, indiferencia hacia las ovejas (10:13)
Sacerdotes


Dos veces, Jesús se identifica a sí mismo como El Buen Pastor (10:11-14). La palabra Kalos (Buen) que se usa aquí, es un término con implicaciones morales. En el griego clásico, esta palabra era usada para describir a aquel que era hermoso, útil, propicio, noble, íntegro, competente y moralmente bueno.

Sería correcto usar cualquiera o todos estos adjetivos para describir al Buen Pastor. Al comentar sobre esta palabra, Vincent señala: “El epíteto kalos, aplicado aquí al pastor, señala hacia la bondad esencial que despierta admiración, respeto y afecto”.

Cuatro veces Jesús habla de ofrecer su vida por las ovejas (10:11, 15, 17, 18). Cuando el lobo o el ratero vienen al rebaño, su propósito es robar las ovejas. Normalmente, dejarían todo lo demás tranquilo. El pastor, por supuesto, no está preparado para permitir que el enemigo logre su propósito sin impedimentos.

Al defender su rebaño, un pastor necesariamente defiende sus ovejas con su vida. El sufre la ira del lobo, a fin de salvar una oveja o un cordero (1 S. 17:34-35). En el caso del BUEN PASTOR, Cristo llevó la ira sobre sí mismo, poniendo su vida por las ovejas.

Nótese que dos veces Cristo usa la preposición Huper, que significa “a favor de” para describir la naturaleza sustitutiva de su muerte sacrificial (10:11,15). La muerte sacrificial del Buen Pastor surge de dos hechos. Primero, como el Hijo de Dios, él estaba libre de pecado y, por tanto, pudo hacerse pecado (2 Co. 5:21) y un sacrificio (10:15, 17, 18).
En segundo lugar, como el Pastor de las ovejas, su amor por ellas le hizo un sacrificio voluntario (10:11).
Jesús mantuvo el control sobre su vida aún permitiendo que fuera destruida por el enemigo (10:18).

Gran parte del ministerio de Cristo en la tierra estuvo limitado a las ovejas perdidas de Israel (Mt. 10:16). Cristo podía referirse como “otras ovejas que no son de este redil” (10:16) a miembros de generaciones futuras, mientras que quienes le escuchaban en ese momento eran “estas ovejas”. Sin embargo, es más probable que él estuviera haciendo la distinción bíblica entre Israel y los gentiles. El rebaño de este pastor incluye ovejas de dos rediles: Israel y los gentiles.

En esta ocasión, seguiremos con la serie de mensajes sobre las veces en que nuestro Señor Jesucristo se autodefinió en el Evangelio de Juan como el Yo Soy; y en esta mañana, nos referiremos a la expresión: “Yo Soy El Buen Pastor y, al mismo tiempo, cuando nos dijo: “Yo Soy La Puerta De Las Ovejas”.

Estas dos son expresiones que llevan nuestra mente a pensar en ese animal indefenso, el cual era tan común verlo en la tierra de Palestina, y es esta figura la que toma nuestro Señor Jesucristo para hablarnos en esta ocasión de su hermosa atribución.

            Primero nos dice:
            “Yo soy la puerta de las ovejas; el que por mi entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”.
            Luego nos dice:
            “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”.

            Aquí vemos muchas verdades que tenemos necesariamente que analizar si queremos ser parte de las ovejas del Señor y, al mismo tiempo, saber y tener la seguridad de que aquel que nos pastorea es Jesús y que El nos llevará al prado de la salvación porque hemos entrado a satisfacer nuestras necesidades a través del que también es La puerta de las ovejas”.

            Antes de comenzar, es necesario que definamos los términos usados en este pasaje, con el fin de tener una visión detallada del mismo y podamos tener una fácil compresión del tema a desarrollar:

            1.         El Redil - (Israel)
                        Lugar de reunión de muchos rebaños, con el propósito de alimentar a las ovejas y cuidarlas durante la noche, esto que se llamaba redil se rodeaba con una cerca de piedra que poseía una sola puerta por donde entraban las ovejas.

            2.         Las Ovejas - (Creyentes entre los israelitas)
                        Animal indefenso, de corta vista, muy productivo y que, generalmente, anda agrupado con el fin de protegerse. Son obedientes a la voz del pastor (v. 3), a quien obedecen y siguen a donde quiera que las lleva, y siempre huyen a la voz de los extraños (v. 5).

            3.         Otras Ovejas - (Gentiles creyentes)
                        Estas ovejas representan a todos los gentiles que por la fe en Cristo obedecerían a la voz del pastor, recibiendo los beneficios por él otorgados (v. 16).

            4.         El Portero - (Dios)
                        Es el cuidador del rebaño cuando permanece en el redil, el cual sólo entrega las ovejas al verdadero pastor, a quien le deja entrar por la puerta, para que halle pasto para sus ovejas.
            5.         La Puerta - (El Señor Jesucristo)
                        Esta es la única entrada al redil, por la cual todo el que entre tendrá el privilegio de gozar de la salvación y del alimento verdadero (v. 9)

            6.         Los Ladrones y Salteadores - (Falsos profetas)
                        Estos son aquellos que siempre quieren vivir del beneficio de las ovejas, pero que no están dispuestos a sufrir el costo por cuidarlas, además de que nunca la compran, sino que las roban (vv. 1, 12). También se les llama asalariados cuando se les paga por cuidar las ovejas del pastor y no hace nada; huyen cuando ven venir el peligro.

            7.         El Lobo - (Satanás)
                        Animal implacable que ataca con ferocidad al rebaño, y su único objeto es devorar a las ovejas (v. 12).

            Pudiéramos hablar de todos los elementos que forman parte de esta alegoría pero realmente el elemento que nos interesa en esta ocasión es el que nos ilustra con las ovejas, por lo que es necesario que lo veamos desde este punto de vista.

Sigamos en bosquejo que sigue:
I.    LOS REQUISITOS GENERALES
II.   LAS EXIGENCIAS HACIA LAS OVEJAS VERDADERAS
III.  LOS PRIVILEGIOS DE LAS OVEJAS VERDADERAS

Veamos, en primer lugar:
I. LOS REQUISITOS GENERALES

          A.      REQUISITOS CON RESPECTO AL REDIL

                        1.         Desde tiempos antiguos se reconocía, con respecto a Dios, un sólo redil. Este redil fue siempre el pueblo de Israel (Sal. 80:1-2).

                        2.         Para formar parte de este redil, no sólo se tenía como requisito permanecer en la descendencia de Abraham, sino obedecer las demandas del pastor (Creer - Jn. 10:26).

                        3.         Toda oveja de la casa de Israel tenía que reconocer en Dios, el dueño del rebaño, y el cuidador de las ovejas, como dice el Salmo 23:
                                    “Jehová es mi pastor; nada me faltará.
                                    En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.
                                    Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
                                    Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento;
                                    Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
                                    Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”.

          B.      REQUISITOS CON RESPECTO AL PASTOR

                        1.         En muchas ocasiones, se mencionan en el Antiguo Testamento la función del pastor con respecto a las ovejas, como vemos en (Ez. 34:1-30), y la manera en que Dios condena a los pastores que dejados por él para apacentar su rebaño, se apacentaron a sí mismos (v. 8).

2.         De la misma manera, a las ovejas se les profetizó que les serían distinguidas entre oveja y oveja, y entre oveja, carneros y machos cabríos (v. 18) para sacar las verdaderas.

                        3.         Asimismo, Dios le profetizó que les levantaría un pastor que las apacentaría como apacienta un verdadero pastor a sus ovejas y que éste sería descendiente de su siervo David (Ez. 34:23).

          C.      JESUS DECLARA LOS REQUISITOS GENERALES

                        1.         En primer lugar, se declara como el buen pastor que ha profetizado Ezequiel, declarando que el buen pastor su vida da por las ovejas (Jn. 10:11), en contraste con los asalariados (Jn. 10:12-13).
                                    Durante toda su enseñanza, declara argumentos que debemos enumerar:
·         Entra en el redil y es reconocido por el portero (vv. 2, 3).
·         Llama a las ovejas por su nombre (v. 3).
·         Las saca para darles alimento (v. 3).
·         Va siempre delante de ellas y las guía (v. 4).
·         Es reconocido y seguido por sus ovejas (vv. 3, 4).
·         Da acceso a toda bendición porque también es la puerta de las ovejas (v. 7).

                        2.         Jesús declara que él, como el buen pastor, debe reunir en un solo redil a todas sus ovejas, quienes oirán su voz y vendrán a él para obedecerle como su pastor.

                        3.         Jesús declara que La Fe + La Obediencia serían el aglutinante para que sus ovejas formaran parte de un solo rebaño, el cual sería pastoreado por él. El daría su vida por ese rebaño, voluntariamente (Jn. 10:17-18).

4.         Los requisitos generales de las ovejas han sido declarados con el fin de que tomemos idea de la intención del Señor hacia nosotros.

5.         Para continuar, tengamos una lectura del versículo 27 de Juan 10; versículo que nos llevará a comprender las exigencias del Señor hacia las ovejas verdaderas que formarán parte de su redil: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”.

D.    JESÚS DECLARA LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS FALSOS

                        1.         Jesús los llama ladrones porque se roban las ovejas, (Jn. 10:1).

                        2.         También les llama salteadores (porque no entran por la puerta, sino que quieren tomar las ovejas sin entrar por la puerta del redil, Jn. 10:1-2).

                        3.         Por último, les llama asalariados (porque no se preocupan por el destino de sus ovejas ni tampoco las aman para dar su vida por ellas, sino cuando ven el peligro, huyen dejando a las ovejas a merced del depredador, (Jn. 10:12-13; Ez. 34:16-17, 22-24).

                        4.         Ellos saben que estas ovejas no son suyas, porque no las han comprado con sus vidas pero se apropian de ellas para lucrarse de ellas.

                        5.         Se apropian de ellas por imitación y miedo (Ejemplo, el ciego de Jn. 9; Hch. 20:28-31).

                        6.         Se apropian de ellas por imitación al buen pastor (Jn. 10:5; Mt. 23:8-12, 16, 17, 19, 24, 26; Col. 3:8).
                       
7.         Abandonan el rebaño en la primera oportunidad de peligro (Jn. 10:12-13). ¿Cuántos hemos sido buscados por nuestros antiguos pastores?

                        8.         Ellos viven de las ovejas y cuando no pueden sacar beneficios de ellas, las echan porque son egoístas y viven buscando su propia gloria. No así el buen pastor, el cual ahora nos enseña las exigencias hacia sus verdaderas ovejas, las cuales tienen que entrar por la verdadera puerta y seguir al verdadero pastor.

II. LAS EXIGENCIAS HACIA LAS OVEJAS VERDADERAS
(Jn. 10:27)

          A.      MIS OVEJAS OYEN MI VOZ

                        1.         Es una realidad que todo creyente es catalogado como una oveja del pastor pero una exigencia, sin lugar a equivocación, es la declarada por Jesús en este pasaje: “Mis ovejas oyen mi voz”.

                        2.         La voz del Señor es Su Palabra y toda debe ser oída por la oveja verdadera. Recuerdo cuando el mismo Juan dice en 1 Juan 4:6, “Nosotros somos de Dios; El que conoce a Dios nos oye; El que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el Espíritu de error”.

                        3.         El Señor ha dejado su voz también a través de sus siervos a quienes debemos de ir cuando nos hablan con la Palabra de Dios. (He. 13:7) dice, “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios; Considerad (analice con detalle) cual haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe”. ¿Oye usted la voz del pastor?

          B.      YO LAS CONOZCO

                        1.         Esta es la segunda exigencia del Señor, para aquellos que se llaman ovejas de su prado. Muchos dicen Yo conozco a Cristo, pero la pregunta es ¿Te reconoce Cristo a ti como una de sus ovejas?

                        2.         Recordemos que la profecía nos declara en Ezequiel 34 que él juzgará entre oveja y oveja y entre carneros y machos cabríos (v. 17).

                        3.         Leamos lo que Pablo dijo a Timoteo en 2 Timoteo 2:14-21 y destaquemos lo que dice en el (v. 19): “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; Y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. ¿Está usted apartado de toda iniquidad?

          C.      Y ME SIGUEN

                        1.         Esta es la tercera y más patente de las exigencias del Señor que identifican a una oveja verdadera: “Y me siguen”. Traduciendo esta declaración como una demanda de obediencia, porque conocen su voz (Jn. 10:4).

                        2.         Es una realidad que, además de seguir al verdadero pastor, las ovejas verdaderas no siguen al extraño y huyen de ellos, porque no conocen la voz de los extraños (Jn. 10:5).

                        3.         Cada oveja verdadera hace un esfuerzo por captar el sonido de la voz del buen pastor, y se familiariza con ella para cuando oiga algo extraño, pueda decir eso es falso. Para esto, estas ovejas constantemente procuran oír la voz del pastor, y están dispuestas a obedecer al instante que oyen un mandato, para obedecer con fidelidad y gozo. ¿Sigues tú, en obediencia, el mandato del buen pastor?

Ahora veamos,
III. LOS PRIVILEGIOS DE LAS OVEJAS VERDADERAS
(Jn. 10:28)

            “Y yo les doy vida eterna; Y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.

          A.      Y YO LES DOY VIDA ETERNA

                        1.         Cuánta confusión hay hoy dentro de muchos creyentes, cuando se les enseña doctrinas como la inseguridad de salvación y la pérdida de la misma, después de que ha sido salvo. Todo esto porque no entienden el termino eterno.

                        2.         Y Yo, dice Jesús, soy el único que tiene autoridad para dar vida, así lo expresa en este pasaje: “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida”. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene (presente) vida eterna; y no vendrá (en futuro) a condenación, más ha pasado (en pasado) de muerte a vida” (Jn. 5:21-24).

                        3.         Jesús mismo definió la vida eterna en Juan 17:3 cuando dijo: Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.
                                    Asimismo dice 1 Juan 3:25, “Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna”.

            B.      Y NO PERECERÁN JAMÁS

                        1.         Este es el segundo de los privilegios de una oveja verdadera, el cual amplía mucho más la primera promesa. No perecerán jamás = No hay muerte.

                        2.         La muerte es Separación de Dios y cuando oímos esta promesa, tenemos que cantar las palabras del apóstol Pablo en Romanos 8:35-39: “¿Que nos separará del amor de Cristo: Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
                                    Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. (Aquí se cita el Sal. 44:22)
                                    Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor Nuestro”.

                        3.         Hermanos, siempre estaremos vivos, porque siempre estaremos en los brazos del Señor. Ahora las palabras siempre y nunca tienen valor para nosotros, ya que nunca pereceremos y siempre viviremos con él.

          C.      NADIE LAS ARREBATARÁ DE MI MANO.

                        1.         Después del triunfo del Señor, Satanás quedó perdido, y es maravillosa la declaración de Jesús frente al Padre cuando dijo en Juan 17:12: “... Y ninguno de ellos se perdió, sino el Hijo de perdición, para que la escritura se cumpliese”.

                        2.         Esto nos indica que somos de exclusiva posesión, y él cuida de lo suyo, por lo que la seguridad que tenemos sus ovejas de no ser arrebatados jamás de su mano estriba en que si estamos en él, no es por nuestro poder, sino por el poder de Dios.

3.         Esta verdad descansa en él, y para concluir veamos Juan 10:29-30 cuando dice: Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos”.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
¡Que gran noticia, hermanos! Debemos concluir este mensaje con esta aseveración, la que nos demuestra que lo que pertenece a Dios, también pertenece a Cristo, y en el estamos seguros.
Una pregunta para terminar: ¿Soy yo oveja de su prado?

SUYA ES LA RESPUESTA.
                                                                                                                                   
  YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA
Juan 11:1-57

La frase que hoy trataremos está contenida en (Jn. 11:25-26), cuando Jesús dice: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Cuando leemos esta porción de la Escritura tenemos que reconocer que llegamos a palabras mayores, en el sentido de que ahora el Señor nos está hablando de vida, muerte y resurrección.

Para estudiar sobre este tema, es necesario que comencemos a ver la realidad de nuestra existencia y pongamos los pies sobre la tierra. Es muy común escuchar a algunas personas decir que no les gusta oír cosas desagradables, refiriéndose a las realidades de la vida; lo penoso de esto, es que vivimos en un mundo anestesiado e insensato, ya que todos buscan salir de la realidad que les rodea, de alguna manera, a base de:
·         Filosofías etéreas,
·         Meditación Trascendental,
·         Movimientos religiosos,
·         Control mental, Drogas,      
·         Terapias de Grupo,
·         Movimientos de autosugestión.

El éxito de la estrategia de Satanás es llevar al hombre a no sentir, ni palpar la responsabilidad que como ser, tiene que afrontar dentro de la sociedad que le rodea; para ellos, sólo es importante no pensar, para creer que la vida es color de rosa cuando el color que tiene no les conviene.

Ahora bien, sabemos que por el hecho de que el mundo huya de la realidad, la realidad no deja de ser una genuina realidad. Cualquier ser humano quisiera hacerles un cuento de hadas, satisfaciendo la búsqueda de algunos que buscan oír lo que quieren oír y no la verdad de Dios, pero los verdaderos siervos de Dios han sido puestos por testigos suyos y seríamos unos hipócritas si no predicamos lo que él quiere que oigamos.

Sabemos que los sueños traen una dulce paz, pero esto, hasta que despertamos y enfrentamos la cruda realidad. Ahora, en esta oportunidad, Dios nos ofrece una paz perdurable hasta la eternidad, en un mundo que cada día se destruye más. Sepa que la oferta que hace Dios es eterna y perdurable.
Para poder lograr esta paz, tenemos que conocer algunas verdades que veremos a través del bosquejo que sigue a continuación:

I)       LA REALIDAD DE LA MUERTE
II)      LA REALIDAD DE LA RESURRECCION DEL CREYENTE
III)    LA REALIDAD DE LA VIDA ETERNA

Veamos primeramente:
I. LA REALIDAD DE LA MUERTE
(Jn. 11:1-24)
      
A.      LA MUERTE ES LA ÚNICA REALIDAD VERDADERA PARA EL QUE VIVE

1.         Físicamente, la muerte es la separación de la unidad tripartita del hombre según nos dice (1 Tes. 5:23), la cual se compone de cuerpo, alma y espíritu. Algunos entienden que el hombre es bipartita, entendiendo que el espíritu y el alma son una misma cosa basando su teoría en (Ec. 12:7) donde solo se menciona el cuerpo y el espíritu.

2.         Sin importar cual sea nuestro pensamiento, sabemos que la muerte física es separación del alma del cuerpo. Ahora bien, si analizamos el contexto del pasaje donde Jesús hace esta declaración, veremos que para hablar de resurrección y vida, Jesús esperó que Lázaro muriera (v. 6), porque él deseaba dejar claro su enseñanza con respecto a la muerte.

3.         En esta porción notamos: Lázaro estuvo muerto (v. 14), Lázaro estuvo descompuesto (v. 39). Todos hemos de ver la realidad de la muerte como parte del juicio de Dios por el pecado cometido por nuestros primeros padres, Adán y Eva. Ya Dios les había declarado en (Gn. 2:17) que el día en que comieran del árbol del conocimiento de la ciencia del bien y del mal, ciertamente morirían. Por esto en Adán todos morimos (1 Co. 15:22).
            Recordar el saludo de las monjas de la orden LA TRAPPE, en Francia, año 1,140 el cual reza así: “MORIR HABEMOS”.

B.      JESÚS DENOTA LA REALIDAD DE LA MUERTE ESPIRITUAL QUE POSEEN MUCHOS QUE ESTAN VIVOS FÍSICAMENTE.

1.                  Ya hemos dicho que la muerte física es la separación del alma del cuerpo, ahora tenemos que definir que la muerte espiritual no es más que la separación de nuestra alma del dador de la vida, que es Dios. Dios es vida y todo aquel que está separado de él por el pecado, está muerto espiritualmente.

2.                  En (Ro. 5:12) encontramos como la muerte espiritual pasó a todos los hombres por causa del pecado cuando dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre (Adán), y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Esto nos deja dicho que tanto la muerte física como la muerte espiritual viene por causa del pecado e invade a todos los hombres, por cuanto todos somos pecadores.

3.                  En esta porción, Jesús deja claramente establecida esta realidad. Él denota esta verdad cuando ve a los que se lamentaban por Lázaro según nos dicen los (vv. 32-33). Estos lloraban por Lázaro cuando debían estar llorando también por su alma. Verdaderamente que son muchos los que estando vivos físicamente, están muertos espiritualmente delante de Dios.

C.      FRENTE A LA REALIDAD INELUDIBLE DE LA MUERTE FÍSICA, JESÚS DECLARA COMO ELUDIR LA ESPIRITUAL

1.         Jesús nos quiere llevar a darnos cuenta de la realidad ineludible de la muerte física y sus consecuencias. Esto lo notamos en el hecho de que Jesús, habiendo podido ir a tiempo para sanar a Lázaro, espera que muera. De esta manera su familia tendría que experimentar las consecuencias de la muerte.

2.         Frente a esta realidad de la muerte, Jesús lleva nuestra mente a preocuparnos por nosotros mismos, cuando enfrenta a Marta y le dice: Tu hermano resucitará. El propósito de Jesús era llevar a esta joven a pensar en la esperanza de Dios frente a la realidad de la muerte que ella misma había sentido en carne propia.

3.         Tantas veces que Marta había oído hablar de esta palabra, pero había oído hablar de la muerte y de la resurrección como algo que a ella nunca le iba a tocar, como pensamos muchos hasta que la muerte nos toca cerca. La respuesta de Marta explica su pensar, (v. 24): “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.” Esta es una respuesta vacía para Jesús. Es como si ella hubiera dicho: “Si, Señor, yo he oído de esto pero, Señor, mi hermano esta muerto.”

Y de esta expresión, Jesús nos lleva a comprender:

II. LA REALIDAD DE LA RESURRECCIÓN DEL CREYENTE

(Jn. 11:25-37)

A.      LA RESURRECCION ERA UNA PROMESA DE LA ANTIGUEDAD

1.         En pasajes como (Is. 26:19); (Dn. 12:1-3); (Ez. 37:1-10), se nos habla de la promesa de la resurrección. Este era un tema predilecto para los profetas y estudiosos de la Biblia, de hecho, las sectas religiosas de los días de Jesús estaban en plena discusión con respecto a la resurrección (Mt. 22:23-33). Los Saduceos la negaban y los Fariseos la creían y como vemos ahora Marta tenía esto en su mente, pero no vivía por ello.

2.         Marta conocía sobre la promesa de la resurrección pero ella no vivía por ello. Ella no estaba convencida de la realidad de la resurrección como un hecho tal que calmara su alma con respecto a las personas queridas que ella había visto partir. Esta es la enseñanza que el apóstol Pablo nos brinda en (1 Tes. 4:13) para que no nos entristezcamos como aquellos que no tienen esperanzas.

3.         Pero, al parecer, esta verdad era algo muy lejano y no dominaba el corazón de Marta, ni el de sus familiares y amigos. Lo que estamos diciendo es que esta gente no tenía convicción suficiente con respecto a esta promesa, de forma tal que en vez de estar desesperados porque Lázaro había muerto, debían estar dando gracias a Dios por la promesa de que un día él iba a resucitar. Marta de hecho respondió como si dijera: Si, yo lo sé Señor, que mi hermano resucitará, pero éste no es mi problema ahora, mi problema es que yo no lo quiero en la tumba, sino vivo, ahora.”

B.      LA FE EN LA RESURRECCIÓN ES LA BASE DE LA VIDA ETERNA

1.         Marta y los demás tenían que entender la verdad de esta promesa, por esta razón Jesús declara lo que vemos en el (v. 25): “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.” Las palabras de Jesús son conclusivas y directas a crear convicción en el corazón de los que han de creer en el poder de la resurrección.

2.         Esta gente, no sólo debía conocer esta promesa, sino que esta promesa tenía que ser la base de su fe y de su existencia; por lo que Jesús lleva a Marta a la pregunta final: “¿Crees esto?” La pregunta que hace Jesús ahora a Marta tiene como propósito, traerle a confesar. La Biblia no solo nos llama a creer, sino que nos llama a confesar con nuestra boca como dice (Romanos 10:9,10).

3.         Marta, da una respuesta satisfactoria para testimonio de ella ante Jesús y ante los demás. Notemos que ella no dice: “Sí, creo” y nada más; si no que ella declara que Jesús es la resurrección. Notemos: “Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el hijo de Dios, que has venido al mundo.” Con esta declaración, Marta deja claro ante el Señor cuales son sus convicciones ante la realidad de la muerte de su hermano. Ahora podía decir: Muera o viva mi hermano, yo sé quien tú eres Señor.

C.      SU FE EN LA RESURRECCIÓN SERÁ RECOMPENSADA POR EL PODER DE JESÚS

1.         Jesús, frente a la incredulidad de los demás confirmaría la fe de Marta y de su hermana María. Marta hasta ahora es la única del grupo que ha entendido la enseñanza que Jesús quiere aquí traer para la gloria de Dios. Los demás han de ser enfrentados ahora.

2.         Notemos el (v. 37) cuando nos narra como Jesús esperaba el momento crítico, cuando ya Lázaro había muerto, había sido enterrado y hedía, para hacer la obra que traería gloria al Padre. Esto fue lo que había declarado a sus discípulos en el (v. 4), cuando dijo: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”

3.         En esta última porción de esta sección, Jesús enfrenta a María, ve la desesperación de los que amaban a Lázaro y aún el texto nos muestra como el mismo Jesús se conmovió y lloró frente a la tumba de su amigo. También tuvo que oír a los incrédulos que cuestionaban y decían si él no había podido evitar que Lázaro pasase por la cruda realidad de la muerte.

Analicemos ahora:

III) LA REALIDAD DE LA VIDA ETERNA

(Jn. 11:38-57)

A.      JESÚS DEMOSTRARÍA AHORA SU PODER SOBRE LA MUERTE Y SOBRE LA VIDA

1.         Jesús esperó el momento en que los hombres no podían hacer nada por Lázaro, y conmovido por el escenario que tenía a su alrededor, se dispuso a actuar (v. 38). El texto destaca dramáticamente los sentimientos del Señor cuando dice: “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.”

2.         Frente a la tumba comenzó a ordenar y a declarar que hiciesen lo que él pedía diciendo: “Quitad la piedra.” Notemos que Jesús no hace nada que nosotros podamos hacer, sino que hace todo lo que nosotros NO podemos hacer. Ellos podían quitar la piedra, pero ellos no podían hacer lo que ahora Jesús ha de hacer.

3.         Notemos el detalle que recoge el evangelista Juan, antes del milagro (v. 39): “Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.” Esto nos indica que Marta había creído pero todavía ella no había entendido todo el poder que radicaba en Cristo y cómo él tendría poder más allá de la fuerza de la naturaleza.

B.      JESÚS DEMOSTRARÍA SU PODER FRENTE A LA MUERTE

1.         Se declaran dos detalles importantes sobre la condición de Lázaro, que son: Estaba muerto y su muerte era fácilmente confirmada por el olor que despedía la tumba. (Se declara que su cuerpo hedía por tener cuatro días de haber muerto). Marta quiere advertir al Señor de la condición del cuerpo de su hermano, ella no sabía que Jesús conocía todas las cosas sin que el hombre le dijese nada.

2.         Jesús había esperado precisamente que todo esto llegara a este punto, para demostrar hasta donde llegaba en él, el poder sobre la muerte. Esto no dependería de la condición de Lázaro, sino del poder que él tenía sobre la vida y sobre la muerte. Por esto, para que nadie tuviera dudas, le dice a Marta: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”

3.         La fe tiene que venir antes de ver la evidencia del poder de Dios. (He. 11:1) nos dice: “Es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Jesús estaba exigiendo a Marta y a los demás, fe antes de ver lo que él haría. Porque esto es fundamental ante Dios.

C.      JESÚS CONFIRMABA AHORA LA FE DE LOS CREYENTES, DÁNDOLES LA SEGURIDAD SOBRE LA VIDA ETERNA

1.         Ahora, Jesús ora al Padre en su condición de Dios hecho hombre, para que el Padre confirmara su poder, con la señal que en este momento haría. En los (vv. 41-42) se declara: “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que esta alrededor, para que crean que tú me has enviado.”

2.         Cuando Jesús oró al Padre como evidencia a los que le rodeaban, y a nosotros que en este momento estudiamos las Escrituras, declaró con voz de autoridad: “Lázaro, ven fuera.” Es evidente que esta petición de Jesús a un muerto era un verdadero reto ante la muerte. La muerte ahora entregaba a Lázaro para que volviera a vivir como lo había hecho antes.

3.         El (v. 44) nos declara la victoria de Jesús frente a la muerte maldita. Cuando Lázaro sale de la tumba, envuelto en el sudario con que lo habían enterrado, solo quedaba decirle a los demás: “Desatadle, y dejadle ir.” Ya él no tenia que hacer más nada por su amigo, ya los demás podían ejecutar esta petición.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
Desde el (v. 45 al 57) vemos la reacción de sus enemigos y la manera en que sin saberlo profetizan de la obra sustitutiva de Jesús. Ahora no solo esta gente tenía la promesa sobre la resurrección, sino que ahora tenía la seguridad de que la resurrección era un hecho posible, además de saber donde radicaba el poder de la misma. La fe de los que habían creído estaba fortalecida por esta señal y podían decir con toda propiedad, “Jesús es la resurrección y la vida.” Pero el corazón de sus enemigos estaba ahora más duro que nunca.
                          
YO SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA
(Juan 14:6)

            Ahora entramos a analizar la primera porción del capítulo 14, donde Jesús trata de calmar la turbación que embargaba a sus discípulos por causa de las noticias recibidas en cuanto a la profecía de que uno de ellos iba a entregar y de que Pedro le habría de negar.

            En esta primera sección del capítulo 14, veremos cuán grandioso es caminar por la senda del Dios verdadero, para poder decir como el Rey David cuando escribió el Salmo 25:4-5 diciendo: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tu eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día”.

            Pudiéramos hacernos una pregunta: ¿Estamos todos seguros de que el camino que llevamos caminando todos los días de nuestra vida nos llevará a donde queremos?

            Muchos son los poetas que nos hablan del camino y, como ejemplo, recordemos al poeta Antonio Machado, cuando dijo: “Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Así cantaba en mi tiempo estas palabras Joan Manuel Serrat.

            Es una realidad con la cual los hombres hemos filosofado la verdad espiritual que le rodea, y es cierto que nunca alcanzamos a entender las cosas que pasan en la vida, las cuales escapan a nuestro control y todas las achacamos al destino.

            Es por esta razón que son muchos los humanos que buscan su destino por diferentes caminos y buscan la verdad a través de diferentes medios, aún por lo oculto para poder sentirse seguros, pero en esta porción bíblica encontramos que cuando hay confusión, Cristo es la Respuesta.

            Sigamos el bosquejo siguiente:
I.   UN CAMINO
II. LA VERDAD
III. LA VIDA EN EL PADRE

Veamos su enseñanza.
I. UN CAMINO
(Jn. 14:1-5)

A.      JESÚS OFRECE SEGURIDAD FRENTE AL CAMINO TRAZADO

                        1.         “No se turbe vuestro corazón”.
                                    Esta es la primera frase que nos ofrece nuestro Señor Jesucristo a través de esta porción de la Escritura.

                        2.         En este momento, Jesús se encuentra en la intimidad de los suyos y considera este el mejor momento de su ministerio para fortalecer la fe de sus discípulos, ya que su misión con los incrédulos está cumplida.

                        3.         Jesús les anuncia las promesas celestiales y la grandeza de su reino cuando dice: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

B.      JESÚS LLEVA A SUS DISCÍPULOS A CONFIAR EN ÉL PARA LLEGAR AL PADRE

                        1.         Es interesante ver cómo los hombres siempre tienen una salida para evitar el camino de Dios. Si leemos Mateo 7:13, Proverbios 14:12; 16:25; 16:2, veremos como piensa la humanidad con respecto a la eternidad.

                        2.         Jesús conociendo esta realidad, dice: “Creéis en Dios, creed también en mi” (Jn. 14:1-4).

                        3.         Jesús daba por sentado el hecho de que sus discípulos conocieran el camino hacia Dios, y en cierta manera, de conocer el camino.

            C.      JESÚS HACE ESTA DECLARACIÓN MANIFESTANDO SU AUTORIDAD

                        1.         Frente al desconocimiento de Tomás, Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al padre, sino por mí”.

                        2.         Es interesante considerar la primera oración de esta frase: “Yo soy el camino”
                       
3.         En Mateo 7:14 se nos declara:
                                    “Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. El camino que ofrece Jesús es para alcanzar a Dios el Padre y por el cual tendremos la seguridad de encontrar la Vida Eterna.

El vehículo es:
II. LA VERDAD
(Jn. 14:6)  

             A.   LA VERDAD COMO ALGO INALCANZABLE PARA MUCHOS

                        1.         Decía Eugenio María de Hostos: “Dadme la verdad, y os doy el mundo. Vosotros, sin la verdad, destrozaréis el mundo y yo, con la verdad, con solo la verdad, tantas veces reconstruiré el mundo cuántas veces lo hayáis vosotros destrozado”.

                        2.         La verdad es inalcanzable para el hombre que es esclavo del pecado; ya Jesús mismo se lo sabía declarado a los discípulos en Juan 8:31-32: “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

                        3.         Vemos que la verdad es inalcanzable para los que se apartan de Jesucristo, porque él mismo es la verdad. La Palabra igualmente declara en Romanos 3:4 lo siguiente acerca de Dios y la Verdad cuando dice: “De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado”.

B.      LA VERDAD ES JESÚS Y SU PALABRA ES LA ÚNICA FUENTE DE CONOCIMIENTO

                        1.         Todo hombre es esclavo del pecado y de su consecuencia, pero Jesús mismo le ofrece libertad por el conocimiento de la verdad. “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:32).

                        2.         Veamos Juan 14:7 para que notemos que la libertad viene por el conocimiento de Dios. Leamos cómo Jesús dice a Tomás: “Si me conocieseis, también a mi padre conoceríais; Y desde ahora le conocéis y le habéis visto”.

                        3.         Jesús lleva a Tomás y a los demás a entender que él es Dios y que fuera de él no hay verdad: “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso”.
Entonces:
·         La Vía es Jesús,
·         El Vehículo es La Verdad,
·         El Motor es La Vida,
·         La Meta es llegar al Padre.


III. LA VIDA EN EL PADRE
(Jn. 14:6b, 8-14)

            A.      LA VIDA QUE JESÚS OFRECE ES LA VIDA ETERNA

1.         En Juan 17:1-3 se nos dice: “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. 

2.         Sin poseer la Vida Eterna, el hombre sin Dios no puede alcanzar llegar a la presencia del Padre y sólo Jesús tiene esa potestad dada por el Padre para dar la Vida Eterna a los hombres que se arrepientan.
3.         De igual manera en el Evangelio de Juan el Señor expresa la autoridad que recibió del Padre para conceder la Vida Eterna a quien él quiere cuando dice: “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió”. 

B.      EL PADRE ES LA META DE TODO CREYENTE

                        1.         “Nadie viene al padre sino por mí”
                                    Jesús nos declara en este momento que la única meta que él ofrece al creyente es llegar al padre.

                        2.         Por esta razón, Cristo es la Vida, ya que nadie puede caminar si permanece en muerte (Gn. 2:17 y 3:22-24). Juan 17:3 dice: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien has enviado”.

                        3.         Es indispensable aferrarse a la Vida Eterna para poder llegar a la meta, porque los que mueren sin Cristo, no llegarán nunca a la presencia del Padre.

            C.      EL CONOCIMIENTO DEL PADRE VIENE A TRAVÉS DE JESÚS

                        1.         Notemos en el versículo 8 que es Felipe el que pide a Jesús que le muestre la persona del Padre: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta”.

                        2.         De inmediato Jesús declara a Felipe diciendo:
                                    “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al padre; ¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos al padre?
                        3.         Jesús establece la unidad de él con el Padre y de la imposibilidad de conocer al Padre, sino a través de El.

            D.      JESÚS ES PODEROSO POR SU UNIDAD CON EL PADRE

                        1.         Es poderoso en palabras, porque lo que habla lo hace a través del Padre (v. 10)
                                    La misma idea de unidad la notamos en Juan 16:13, cuando nos dice: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad; el os guiará a toda la verdad; Porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de saber.
                                    Todo lo que tiene el padre es mío; Por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

                        2.         El, por su unidad con el Padre es poderoso en obras (v. 11): “Hemos de creer no sólo por sus palabras, sino por las obras maravillosas que ha hecho. Y por él haremos obras mayores” (v.12).

                        3.         El, por su unidad con el Padre, responde toda oración:
                                     Y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, lo haré, para que el padre sea glorificado en el hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (vv.13-14).

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
Jesús es poderoso en palabras, en obras y en gloria. Por esto, nadie viene al Padre, sino es a través de él. Busquemos la bendición para aquellos que están en muerte, de forma tal que puedan alcanzar la salvación y la Vida Eterna a través de Jesucristo, quien es nuestro único y suficiente salvador como dice Hechos 4:12 al expresar: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. 

YO SOY LA VID VERDADERA
Juan 15:1-8

            Jesús, en este momento, se autocalifica como la vid para luego calificarnos a nosotros como pámpanos, cuando dice en nuestro texto clave: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; Porque separados de mí nada podéis hacer."

            Realmente el Señor nos califica como Necesariamente Fructiferos, permanecemos en la vid.  Es por esto, que cada uno de los que se llamen creyentes y permanezcan en el Señor, que es la vid, tiene necesariamente que dar fruto para él y para su gloria.  El quiere que cuando el mundo vea la vid, diga ¡Qué hermosa planta y qué fructíferos son sus pámpanos!

            Al iniciar el Capítulo 15, Jesús hace una declaración de donde se desprende la que acabamos de mencionar y ésta será el punto de partida de nuestro estudio; ya que él declara: "Yo soy la vid verdadera, y mi padre es el labrador."

            Vemos que en esta primera frase él califica a Dios el Padre como el dueño único de la viña y, por supuesto, de la vid verdadera; y en la segunda, nos califica de pámpanos con la condicionante de la permanencia en él.  Esta frase de "Yo Soy", de las 7 veces que se menciona en el evangelio de Juan, es la única que hace referencia a la condición de fructificación del creyente genuino luego de la justificación, por lo que es necesario que pongamos atención para que comprobemos si realmente somos pámpanos y si realmente permanecemos en la vid.

            Antes de comenzar, haremos un análisis de los términos que usaremos en este estudio, ya que estará basado en una parábola del Señor y nos será de gran ayuda entender cada calificativo de la misma.

Viña               Todos sabemos que en Israel una de las mayores fuentes de trabajo son las viñas, y en este momento no hay una ilustración mejor para la función del creyente.
                        La viña es el lugar donde se cultivan las uvas y donde se siembra la vid.

Vid                  La vid es el árbol que se siembra en la viña, el cual es sembrado y cuidado por el labrador.
                        La vid es un arbusto muy peculiar, ya que sólo tiene un punto por donde toma la riqueza de la tierra y la disemina por todo el arbusto.

Pámpano     El pámpano no es más que el sarmiento o rama de la vid.  El pámpano se deriva de la cepa de la vid, la savia que hace posible que produzca uvas; así, el cristiano deriva de Cristo, con quien estará unido orgánicamente la capacitación para llevar fruto.

Viñador o Labrador

                        Este personaje es el dueño de la vid ya que es el que se encarga de sembrarla, cuidarla y cosechar el fruto para su beneficio y gloria.

Ocasion de la Alegoria

                        La ocasión de la alegoría es durante o después de la última cena, en lo que llamamos el ministerio íntimo del Señor con sus discípulos; qué mejor ocasión que esta para recordarles su función verdadera con respecto al Padre y a él.

Significado Básico

                        Esta parábola o alegoría nos quiere significar que así como el pámpano da fruto, sólo si permanece en la vid, así también los creyentes producirán furto sólo si permanecemos en Cristo.

Veamos, pues, las características para conocer quién es realmente un pámpano de la vid verdadera.
I. JESUS, EL ELEMENTO VITAL
(Juan 15:1)

Jesús declara
            A.      YO MISMO SOY LA VID VERDADERA

                        1.         El declara esta verdad porque sabe que su Padre, quien es su labrador, fue el que lo sembró aquí en la tierra por la obra del Espíritu Santo (Juan 1:1, 14; Lucas 1:30-35)

                        2.         El declara esta verdad porque sabe de dónde ha venido, como declara en (Juan 3:13), "Nadie subió, sinó el que descendió del cielo; El Hijo del hombre, que está en el cielo."

                        3.         Yo, pues, soy la vid verdadera, porque soy:

                                    (a)      Cuidado por mi Padre     (Lc. 22:42-44)
                                    (b)      Limpiado por mi Padre    (Jn. 17:11-12)
                                    (c)       Cosechado por mi Padre   (Juan 6:44)

Jesús también declara:
            B.      SU FUNCION COMO VID VERDADERA

                        1.         Yo soy el que comunico la savia espiritual al que permanece en mí, así como la vid transmite la savia terrenal a los pámpanos.

                        2.         Yo soy el único tronco que permitió dar fruto a los que están apegados a mí y que han nacido de mí.

                        3.         Yo soy la vida de los pámpanos, por lo tanto, todo pámpano que no me reconozca como la vid verdadera y permanezca en mí, está muerto.

Jesús además declara:
          C.      COMO VID VERDADERA ESTARÁN EN MI LOS PÁMPANOS

                        1.         Jesús es increíble en su enseñanza ya que se antepone a lo que vendrá, y dice en (2de Juan 15:2): "Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará para que lleve más fruto."

                        2.         Jesús nos declara que muchos, aparentemente, estarán en él pero que realmente no darán fruto; estos son falsos.

                        3.         Jesús declara también que habrán otros que sí darán fruto; y estos serán los verdaderos.

                                    Esta ha sido la historia del cristianismo, y fue la enseñanza del mismo Señor en la parábola del trigo y la cizaña de (Mateo 13:24-30), donde declara que con el propósito de confundir y de hacer daño a la siembra del Señor, Satanás ha sembrado cizaña en medio del trigo; pero es el labrador el que se encargará de hacer prevalecer a los que son legítimos.

Por lo tanto, veamos
II. EL PADRE, ELEMENTO PROTECTOR
(Juan 15:2-3)

          A.      EL LABRADOR ES EL QUE SE ENCARGA DE LA LIMPIEZA

                        1.         Muchos hoy en día dentro de las iglesias viven muy preocupados por segar y limpiar lo que al labrador le corresponde; y por no ser su función, se ven en el problema de que tronchan la vida de un pámpano que ya estaba destinado a dar mucho fruto.

                        2.         No podemos tomar en nuestras manos el juicio de la salvación, a no ser por el fruto que dé cada pámpano a través del tiempo.  Es necesario notar que ambos crecen o aparecen apegados a la vid verdadera, y son muy difíciles de destacar hasta el tiempo de la fructificación. (vs. 2)

                        3.         No está, pues, en nuestras manos la potestad de hacer la limpieza de la viña, porque todos nosotros somos pámpanos, y solo el labrador podrá distinguir cuál ha llevado fruto.  Recordemos las palabras de Pablo en (1 Corintios 3:9-15), donde nos recuerda que nosotros somos Labranza de Dios. 

          B.      LA LIMPIEZA SE HARA POR MEDIO DE LA PALABRA

                        1.         Dice (Juan 15:3),  "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado." No hay duda de que éste será el utensilio de Dios para limpiar la vid.

                        2.         Es interesante recordar lo que se nos dice en (Hebreos 4:12) con respecto a su herramienta de limpieza:  "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que una espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."

                        3.        Es una realidad que nadie que no sea pámpano verdadero podrá soportar el paso de esta herramienta que es usada por el labrador para la limpieza de la vid.

                                    Dios es el que usa su palabra, si es que se predica su palabra de verdad, porque cuando no surte efecto es cuando esa palabra es débil o no es de Dios.

            C.      ESTA LIMPIEZA TRAERA DESTRUCCION DEL PÁMPANO FALSO

                        1.         Es una realidad que el pámpano falso no resiste la Palabra como herramienta de limpieza, y es aquí cuando conocemos si realmente uno que dice que es pámpano permanecerá o no.
                        2.         Juan nos dice en (1 Juan 4:16), "Nosotros somos de Dios; El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye.  En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espiritu de error."

                        3.         Cuando este pámpano, al aplicársele la Palabra, no reacciona a ella y queda limpio, será cortado, echado fuera, se secará, lo recogerán, lo echarán al fuego y arderá.

                                    (Judas 12b) dice: "Son como los árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados."


III. EL CREYENTE, PRODUCTO FINAL.
(Juan 15:4-8)

          A.      LA PRODUCCION DEPENDERA DE LA PERMANENCIA EN LA VID.

                        1.         El vs. 4 nos declara:  "Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por si mismo, si no permanece en la vid, así vosotros si no permanecéis en mí."

                        2.         La permanencia en la vid es lo que nos alimentará y nutrirá para que tengamos frutos hermosos y beneficiosos para el labrador.

                        3.         Es una realidad que 'Separados de la vid nada podemos hacer'. Recordemos (1 Juan 2:19) cuando dice;  "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros."

            B.      LA PERMANENCIA EN LA VID Y EN SU PALABRA NOS DARA RESPUESTA A LA ORACION.

                        1.         El vs. 7 nos declara uno de los beneficios de la permanencia, y sabemos los que estamos en Cristo que esta es la verdad.
                                    "Si permaneceis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que querráis, y os será hecho."

                        2.         Es una realidad que el pámpano verdadero se beneficiará de todo lo que produzca la vid, por lo que es conforme a su voluntad.

                        3.         La permanencia en la vid nos asegura una rica comunión con nuestro Padre; y todo pámpano verdadero gozará de este privilegio.

Por último,
            C.      LA PERMANENCIA Y LA FRUCTIFICACION DARA GLORIA AL LABRADOR.

                        1.         No hay satisfacción más grande como cuando uno ve que lo que ha sembrado ha dado fruto; y más cuando alguien ve el resultado y nos halaga por la cosecha.

                        2.         El vs. 8 dice:  "En esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho fruto y seréis así mis discípulos."

                        3.         Es una realidad que mientras más fruto llevemos, más gloria daremos al Padre. Recordemos lo que dijo el mismo Señor en Mateo 7:15-20.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
Hermanos, una sola pregunta:  ¿Somos pámpanos con fruto o sin fruto?
La respuesta es suya.



                                                   

3 comentarios:

  1. Es una excelente bendición contar con esta serie de mensajes basados en el "YO SOY".

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  2. Son mensajes de edificación y de mucha ayuda para predicadores y maestros de la palabra de Dios.

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  3. excelente exposicion de la palabra de Dios, verdaderamente edificanten y muy clara.

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